Vitamina C para eliminar gastritis crónica y úlceras a causa de H. pylori

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Por: Alan Santana

Helicobacter pylori (H. pylori) es una de los muchos tipos de bacterias que habitan nuestro organismo. Ésta reside principalmente en el estómago, pero también se puede encontrar en otras partes del cuerpo, como los ojos. Tiene su rol en el estómago aunque al igual que la cándida, cuando se sale de control puede causar problemas graves.

Por siglos, se creyó que las úlceras gástricas (estomacales) sucedían a causa del estrés, alimentos picantes y exceso de ácido estomacal, hasta el 1984 cuando el médico australiano Barry Marshall se tomó un cultivo bacteriano de H. pylori y desarrolló úlceras estomacales a causa de las bacterias por sí solas.

La medicina moderna tiene como única arma los antibióticos cuando se trata de combatir bacterias, los cuales se encargan de arrasar con todas las bacterias en nuestros organismo sin distinguir buenas o malas. Tomando en cuenta que el balance natural de bacterias en el cuerpo de una persona saludable consiste de 80% buenas y 20% malas, los antibióticos pueden terminar causando más mal que bien.

El problema con los antibióticos para combatir infecciones, aparte de modificar para mal el ecosistema de la flora intestinal, es que elimina las bacterias buenas y malas, ésto lleva a reapariciones ya que nuestra defensa se va junto con la infección, y cuando la infección regresa normalmente es más fuerte ya que nuestra defensa ha sido debilitada, creando un círculo vicioso donde se necesitan más antibióticos, obteniendo cada vez menos resultados. Hasta que llega ese día (pueden pasar muchos años cambiando de un tipo de antibiótico a otro) donde el doctor dice “no hay nada más que podamos hacer…”.

En comparación, las alternativas naturales contra las bacterias y básicamente todos tipos de patógenos, son muchas. Estudios han mostrado una y otra vez cómo diversos nutrientes son efectivos en eliminar H. pylori y muchas otras bacterias. Mis favoritos y los que siempre menciono: Aceite de coco, aceite de orégano, vinagre de sidra de manzana, plata coloidal, probióticos (sí, el contrario de los antibióticos; específicamente las especies lactobacillus y bidifo bacterium) y como veremos a continuación, la vitamina C.

La medicina ortomolecular al rescate

La medicina ortomolecular es un tipo de medicina alternativa que tiene como meta mantener la salud por medio de suplementos nutricionales. Basada en la afirmación de que hay un ambiente nutricional óptimo en el cuerpo y que las enfermedades reflejan deficiencias en este ambiente.

El tratamiento de enfermedades, de acuerdo con la medicina ortomolecular, llama a la “corrección de los desequilibrios o deficiencias basados en la bioquímica individual” por el uso de sustancias naturales para el cuerpo, tales como las vitaminas, minerales, aminoácidos, oligoelementos y ácidos grasos.

En pocas palabras, consiste en nada más y nada menos que utilizar altas dosis de diversos nutrientes para prevenir, controlar y curar enfermedades.

Los proponentes de la medicina ortomolecular —los cuales son ridiculizados por el sistema convencional por utilizar un método alternativo (que funciona) para curar enfermedades— reclaman que los estudios que muestran que las vitaminas y otros nutrientes no son efectivos para curar enfermedades, utilizan dosis muy bajas. Para que éstas funcionen se necesitan megadosis y el siguiente estudio es prueba irrefutable de esto.

Megadosis de vitamina C contra H. pylori para eliminar la gastritis crónica y úlceras estomacales

En un estudio publicado en 1998[1] se buscaba ver el efecto del tratamiento con “altas dosis” de vitamina C sobre la gastritis crónica relacionada a la bacteria Helicobacter pylori. Sesenta (60) pacientes con síntomas dispépticos (síntomas abdominales como dolor, náuseas, inflamación abdominal, flatulencia, eruptos, ardor, indigestión y otros), gastritis crónica e infección por H. pylori, los cuales se estaban sometiendo a endoscopia de rutina, entraron en el estudio.

Los pacientes se dividieron en dos grupos. El grupo control (28 pacientes) fueron tratados con antiácidos por cuatro semanas y el otro grupo (32 pacientes) recibieron 5,000 mg de vitamina C, también por 4 semanas. Nueve (9) pacientes no terminaron el estudio y fueron excluídos.

Al final de las 4 semanas, la infección de H. pylori permaneció intacta en todos los pacientes del grupo control (24 total). Este era el grupo tomando los antiácidos. Sin embargo, en el grupo tratado con vitamina C, en ocho (8) de veintisiete (27) pacientes, o el 30%, la infección de H. pylori fue completamente erradicada. Ahora es que viene la parte interesante que corrobora lo de la dosis que explican los proponentes de la medicina ortomolecular.

Aparte de la infección, también se tomaron datos de la concentración de vitamina C en los jugos gástricos. En los pacientes tratados con vitamina C donde la infección fue erradicada, la concentración de vitamina C aumentó significativamente al final del estudio y se mantuvo alta 4 semanas después del estudio.

Los 19 pacientes restante, del grupo de vitamina C, en los cuales la infección no se erradicó, los niveles de vitamina C en el juego gástrico también aumentaron bastante al final del estudio, pero no tanto como en aquellos donde la infección fue erradicada, a las 4 semanas después del estudio los niveles eran los mismo que antes del estudio. En otras palabras, para esos individuos, la dosis de vitamina C, no fue suficiente ya que no alcanzaron los mismos niveles de concentración de la vitamina en los jugos gástricos.

Cada persona es diferente, especialmente cuando se trata de administrar dosis altas de vitamina C. En el grupo tratado con vitamina C, los pacientes que no erradicaron la infección no lograron el mismo nivel de absorción. Otro punto clave de los proponentes de la medicina ortomolecular, la misma dosis no funciona para todo el mundo; cada quien es diferente. ¿Qué pasaría con una dosis más alta?, ¿Qué pasaría si utilizan la dosis de saturación de vitamina C, la cual es diferente para cada persona basada en su tolerancia instetinal?.

Los investigadores mencionan 5,000 mg de vitamina C, como “alta dosis”, mientras que en mi artículo anterior sobre las megadosis de vitaminas C, vimos cómo dosis altas pueden llegar a 40,000 mg, 120,000 mg y hasta más de vitamina C, todo va a depender del nivel de tolerancia de la persona y la enfermedad que se esté tratando.

Una dosis de 70,000 mg de vitamina C al día sólo te provocaría un par de gases si tienes una gripe, mientras que si no, puedes sufrir los efectos secundarios completos de altas cantidades de vitamina C; una fuerte diarrea.

Aunque la dosis recomendada diaria de vitamina C es sólo 60 mg al día. En este estudio con 5,000 mg los investigadores comentaron “no hubo efectos secundario en el tratamiento con vitamina C”. Algo muy importante si algunas vez dudas en tomar cierto nutriente porque la recomendación del gobierno es más baja de lo que necesitas.

En un futuro analizaremos más estudios en relación con otras enfermedades y veremos tratamientos de megadosis con vitamina E y muchos otros nutrientes.

Conclusión

Si quieres eliminar la gastritis crónica y las úlceras estomacales a causa de la bacteria H. pylori, sigue las enseñanzas de Linus Pauling y Andrew Saul, «toma toda la vitamina C que necesites hasta que tus síntomas desaparezcan, sea cual sea la cantidad».

Te recomiendo infinitamente que hagas la prueba de saturación de vitamina C y determines tu dosis terapéutica. Con ésto, no sólo la gastritis, pero muchas otras condiciones virales, bacterianas, e inmunológicas, pueden tornarse en un problema del pasado.

Fuente:
– [1] ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9926292
– en.wikipedia.org/wiki/Helicobacter_pylori

La Bella Diaz & Alan Santana
Gracias por leer
Atte: Alan Santana y La Bella Diaz
Página oficial © www.saludcasera.com

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