Ganó $20 millones estafando con bienes raíces. Ahora va a echar raíces en la cárcel

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Marco Laureti, de 46 años, fue sentenciado a 15 años de prisión y cinco años de libertad supervisada por dirigir un fraude hipotecario de $20 millones en South Beach y Fort Lauderdale.

Eso representa un año de bajo el sistema de cárceles federales por cada millón de dólares de fraude hipotecario.

Laureti, que fue declarado culpable de siete cargos de fraude electrónico y un cargo de conspiración para cometer fraude electrónico en noviembre, también tendrá que devolver $8,316,135. No está claro qué parte de esa cantidad llegará a Sunset Harbor South en Miami Beach o a 45 Hendricks Isle, en Fort Lauderdale, los dos edificios que se vieron afectados por la estafa durante el desastre financiero del 2007 al 2009.

Michelle Cabrera, de Miami Lakes, y Pedro Melian, de Hialeah, las dos personas que se dijo que participaron en el ardid bajo la supervisión de Laureti, fueron sentenciadas en noviembre después de declararse culpables de un cargo de fraude electrónico que afectaba a una institución financiera. Por usar su compañía de títulos en el complot, Cabrera fue sentenciada a dos años y un mes de prisión, más cinco años de libertad bajo supervisión con una restitución de $10,502,773.99. Melian, que proporcionó un comprador falso (su madre) para una de las 45 unidades de Hendricks Isle, recibió cinco años de libertad condicional y tendrá que devolver $3,778,032.16.

El Departamento de Justicia cree que el miembro restante del fraudulento cuarteto, Félix Mostelac, probablemente se se escapó del país. Poco después de que Mostelac estafara a Sunset Harbor South y Washington Mutual Bank, la Interpol comenzó a buscarlo.

Así es como funcionó la estafa, según documentos judiciales:

Una solicitud de hipoteca mintiendo sobre el ingreso del comprador, los activos o el pago inicial (o los tres) se enviaba a Washington Mutual. Washington Mutual, que se derrumbó durante el colapso económico y fue adquirido por J.P. Morgan Chase, aprobó el préstamo. El banco mandaba el dinero para el préstamo a Florida Title, la compañía de Cabrera. Parte de ese dinero se usó para el pago inicial en efectivo de la propiedad. El cuarteto tomaba lo que quedaba como ganancia y abandonaba el trato.

Eso dejaba al banco sin otra opción que la ejecución hipotecaria (cuando se trata de hipotecas, los bancos realmente quieren el dinero, no el lugar). Antes y durante el proceso de ejecución hipotecaria, los edificios se quedaban sin cobrar el mantenimiento que un propietario debía pagar. En tal situación, los edificios tienen que hacer evaluaciones especiales o recortar personal y servicios.

En Sunset Harbour South, practicaron la estafa en una de las unidades en las suites de la torre, encima del penthouse. Le dijeron a Washington Mutual que Mostelac depositaría más de $2.3 millones de su bolsillo. Washington Mutual aprobó el préstamo y envió electrónicamente el resto del precio de venta, $4.27 millones. El grupo usó eso para pagar los $2.3 millones y se embolsó los $1.9 millones restantes.

Hicieron lo mismo con tres unidades de 45 Hendricks Isle. Y mientras estafaban con una casa de dos pisos, agregaron otro episodio al timo.

Laureti era el comprador que parecía listado en 205 E. San Marino Dr., una casa de 5,900 pies cuadrados, cinco dormitorios, 6 1/2 baños. Del precio de venta de $6.9 millones, obtuvieron $5.2 millones de Washington Mutual después de decir que Laureti haría un pago inicial de $1.7 millones. Después de usar $1.7 millones del dinero de Washington Mutual como pago inicial, Cabrera envió otros $1.2 millones a la compañía de Laureti como “comisión de bienes raíces”.

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