¿Porqué nuestro cuerpo tiene extrema temperatura cuando enfermamos?

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La temperatura de nuestro cuerpo es una función perfectamente controlada y exquisitamente regulada por el centro termorregulador situado en el cerebro (hipotálamo), que actúa como un termostato indicándonos cuál es la temperatura más adecuada para nuestro organismo en cada situación.

Oficialmente se considera fiebre tener una temperatura corporal de 37,8º en la axila. Sin embargo, hay personas que con 37º se creen morir; otras, que se colocan en los 38º a la primera de canto; y también hay quien no ha tenido fiebre jamás. Hasta aquí, todo normal. Es tan personal como que la fiebre varía con la edad, el momento del día y hasta con el período ovulatorio de la mujer.

¿Por qué tenemos fiebre?

Con todo, la pregunta más importante a realizar es ¿para qué tenemos fiebre? La fiebre es una respuesta universal ante las infecciones. No es exclusiva del hombre, sino que está ampliamente extendida en el reino animal cuando hay una infección. Incluso animales que no son capaces de generar calor, como ocurre en reptiles, cuando están infectados se sobreexponen al sol para aumentar su temperatura y así fabricarse fiebre.

¿Alguien puede pensar que la fiebre es un error de la naturaleza que se ha ido manteniendo durante miles de años de evolución y que constituye un peligro en sí misma? La respuesta es obvia. La fiebre, en el transcurso de un proceso infeccioso, es un mecanismo de adaptación que sirve para luchar contra la infección, ya sea esta producida por virus o por bacterias.

Hoy en día sabemos que cuando un germen penetra en nuestro organismo hay una respuesta del centro termorregulador (el termostato que controla nuestra temperatura) que nos exige aumentar la temperatura corporal, incluso superando los 40ºC -pero siempre de manera controlada-, por dos procedimientos, uno de ellos es la contracción de los músculos (que es lo que conocemos como tiritona), y el otro es la evitación de pérdida de calor a través de la piel.

Como un semáforo

«La fiebre es como un semáforo. Te dice que hay algo, pero no lo que hay detrás», señala el doctor Míguez. Vale, solo es un síntoma pero, si por debajo de 37,8 no se considera fiebre, ¿por qué hay personas que con 37º están absolutamente rotas y otras que con 39º lo dan todo? «No hay una explicación científica para ello. Esto responde a una susceptibilidad personal y totalmente individual. Pasa lo mismo que con la sensación de frío. A igual temperatura, hay quien siente frío y quien no».

Al aumentar la temperatura del cuerpo se producen una serie de respuestas en positivo en la lucha contra las infecciones: aumento de la producción de anticuerpos (defensas), aumento de interferón y otras proteínas antiinfecciosas, mejora el desplazamiento de los glóbulos blancos al lugar de la infección, y limita a las bacterias la utilización de minerales (hierro y zinc) que son necesarios para el metabolismo y funcionamiento de estas. En definitiva, como se decía hace siglos, la fiebre es un aliado que acude al campo de batalla para luchar contra el enemigo: las infecciones. ¿Quién en su sano juicio ahuyenta a sus aliados?.

¿Hay tipos de fiebres? Sí. Si oscilan alrededor de un grado suelen llevar aparejadas enfermedades inflamatorias, tumorales… También hay fiebres intermitentes, con oscilaciones de más de dos grados de temperatura a lo largo del día, que son más típicas de las enfermedades infecciosas; y hay fiebres intercurrentes, que sobrevienen durante el curso de otras. Ahora ya no se deja a nadie estar así, pero antes, los médicos podían obtener un diagnóstico solo por el ritmo de la fiebre de un paciente.

Fuentes: https://www.webconsultas.com, https://www.lavozdegalicia.es/noticia/coruna/coruna/2017/02/19/fiebre-/0003_201702SO19P16991.htm

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