“Three Billboards”, la cinta divisiva de los Oscar

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Sam Rockwell, izquierda, y Sandy Martin en una escena de “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”. “Three Billboards ” de Martin McDonagh se ha vuelto una de las películas más divisivas de la temporada de premios. Pero las críticas no parecen detenerla en su trayectoria. Es muy probable que se lleve el Oscar a la mejor actriz y al mejor actor de reparto el 4 de marzo y también compite a la mejor película. (Merrick Morton/Fox Searchlight via AP)

LOS ANGELES — ¿Pueden las críticas afectar las posibilidades de una película en los Oscar?

Es una situación que se manifiesta casi cada año, en la que algunas películas con posibilidades de obtener premios son calificadas de problemáticas, como “Saving Mr. Banks” por su punto de vista poco halagador sobre Walt Disney o “Zero Dark Thirty” por su supuesto apoyo a la tortura. Esta temporada el blanco de ataques ha sido “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” de Martin McDonagh, pero a diferencia de otras campañas descarriladas por la polémica, la cinta ha resistido y ha seguido obteniendo importantes reconocimientos.

Ganó el Premio de la Academia Británica a la mejor película, el Globo de Oro al mejor largometraje de drama y el premio al mejor elenco del Sindicato de Actores de la Pantalla. También ha recibido varios reconocimientos de la crítica y ha arrasado con los premios a la mejor actriz, para Frances McDormand, y mejor actor de reparto, para Sam Rockwell. El domingo compite en los Oscar por siete premios que incluyen mejor película.

Con su humor negro y sus personajes y temas complicados (una madre que busca vengar la violación y asesinato de su hija, y un indicio de brutalidad policiaca contra residentes negros), “Three Billboards” tuvo un éxito inicial entre la crítica y el público en septiembre en el Festival de Cine de Venecia y en octubre en el de Toronto, donde ganó el premio de la audiencia y fue elogiada como una de las mejores cintas del año. Cuando llegó a los cines comerciales en noviembre, un mes después de que el New York Times y The New Yorker escribieran por primera vez sobre las agresiones sexuales supuestamente cometidas por Harvey Weinstein, también se convirtió en una cinta emblemática de la furia en la era post-Weinstein que se filtraba entre la sociedad.

“Es una película que captura la atención, un vigorizante trago de wiski que se toma cuando uno quiere pelear, un llanto catártico contra el espíritu de la cultura de violación y violencia cometida por el estado”, escribió la crítica Katie Walsh.

Pero para mediados de diciembre comenzó a sonar un discurso diferente: que la película redime problemáticamente al personaje racista de Rockwell.

Ira Madison III, quien escribe para el Daily Beast, dijo que era “insensible” y “completamente ofensiva”.

“Atrae al tipo de público al que le gusta reconocer historias simplistas de racismo como ‘Crash’, en las que los blancos aprenden a ser buenos entre ellos a expensas de los negros”, escribió Madison.

Luego que la cinta ganó el Globo de Oro en enero, Wesley Morris escribió en el New York Times que es “como un conjunto de postales de un marciano atraído a Estados Unidos por los boletines de las noticas de la TV por cable y por rumores de lo fácil que resulta halagarnos y provocarnos”. Morris se preguntaba si la película realmente tiene algo que decir sobre Estados Unidos.

Cinco días después de que ese ensayo se publicara, la cinta recibió siete nominaciones a los Premios de la Academia y disfrutó de un éxito comercial relativo, con unos 121,5 millones de dólares recaudados en la taquilla mundial.

McDonagh, por su parte, ha estado en desacuerdo con algunos fundamentos de las críticas.

“Creo que parte de esto surge de la idea de que el personaje de Sam es redimido al final. … Yo no creo que lo sea”, dijo el director en un podcast con Kristopher Tapley de Variety en enero.

El coproductor de “Three Billboards” Graham Broadbent incluso sugirió que hay “un grado de éxito” en el hecho de que la película desató reacciones pasionales, buenas y malas. A diferencia de “La La Land”, ″Three Billboards” fue hecha para agitar.

El actor Clarke Peters dijo que no está sorprendido de que haya generado respuestas encendidas.

“Es como poner un espejo frente a nosotros y a veces cuando te miras en el espejo hay cosas que te gustan y cosas que no te gustan”, dijo Peters.

Este ir y venir entre los elogios y las críticas, y las defensas de que “de eso se trata” ha llevado a “Three Billboards” en una especie de montaña rusa hasta los Oscar, no en un camino recto.

Siempre que la temporada de premios se acerca a los tres meses, hay una película impopular popular _ una que complazca al público aunque a algunos les choque (como pasó con “Crash” e incluso con “La La Land”). Mientras que algunas películas pueden desaparecer de la conversación una semana después de su estreno, las nominadas a premios suelen ser criticadas por cada uno de sus aspectos, hasta que ya no queda nada.

En el caso de “Three Billboards”, lo más probable es que sea por una variedad de factores: las críticas comenzaron después de que muchos vieron la película y se formaron sus propias opiniones. Y aún no está claro si esas críticas afectaron a los votantes del Oscar de manera significativa.

“No veo que nadie que haya amado la película y de pronto la odie por algo que leyó en internet o viceversa”, dijo el columnista de premios de The Hollywood Reporter Scott Feinberg. “A la gente no le gusta que le digan qué pensar. Si buscaban una validación para su opinión entonces se alegran de encontrarla, pero creo que se exagera”.

Vulture habló con 14 nuevos miembros de la academia que en su mayoría no estaban afectados por las críticas (solo uno las encontró problemáticas).

La corresponsal de Hollywood de Vanity Fair Rebecca Keegan también señaló que los miembros de la academia son diferentes de aquellos que participan en redes sociales, e incluso cuando son los mismos nosotros nunca nos enteramos.

“Mucha gente en la academia nunca expresa cómo se siente en las redes sociales porque trabaja con gente con la que está votando a favor y en contra y no quieren entrar a una junta de trabajo con alguien cuya película acaban de acribillar”, dijo Keegan. “Las redes sociales son cada vez más importantes a medida que la academia es más joven y la generación que las usa comienza a votar en los Oscar, pero no es representativo de este grupo de 7.000 personas”.

La película incluso ha inspirado algunas protestas en forma de anuncios que han aparecido en semanas recientes en muchos lugares, de Florida a Los Ángeles. Los letreros no protestan contra la película, sino que usan su atractiva iconografía para protestar por distintos temas, desde el control de armas hasta el abuso sexual en Hollywood.

“Todo el mundo debería sentir todo lo que están sintiendo y debería expresarlo. ¡Eso es un debate!”, dijo la actriz de “Three Billboards” Abbie Cornish. “Sin eso, ¿qué nos queda?”.

https://apnews.com/db74efcd003645b0b1d62fea857bf2aa

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