Abren los dispensarios de marihuana medicinal en Florida, y los clientes llegan por miles

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Si quiere, puede llamarla la Nueva Matemática de la Marihuana: 91,000 floridanos están comprando semanalmente 56 libras de marihuana con recetas de 1,400 médicos. Año y medio después de que una enmienda en la constitución estatal legalizara la marihuana medicinal, la industria está por fin dando señales de prosperidad.

“Debimos haber avanzado mucho más hace mucho tiempo”, dijo Karen Goldstein, directora del capítulo de la Florida de la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes sobre la Marihuana (NORML). “La enmienda fue muy clara —la marihuana medicinal es legal— pero la Legislatura ha enturbiado mucho las aguas al crear regulaciones de la nada.

Cuando en el 2016 los floridanos votaron para legalizar el uso medicinal de la droga con un abrumador 70 por ciento, los activistas y comerciantes de marihuana de todo el país pronosticaron que medio millón de usuarios se inscribirían rápidamente.

Ya a finales de mayo, el Departamento Estatal para el Uso de la Marihuana Medicinal dijo que se están inscribiendo nuevos usuarios a un ritmo de 5,400 semanales y el tiempo que se exige para procesar las inscripciones se ha reducido a unas dos semanas.

“A medida que aumenta el número de personas con tarjetas de inscripciones, crece nuestro negocio”, dijo Eddie Ramos, que administra una de las cuatro tiendas (o dispensarios, como prefieren llamarlos muchos en la industria) de la marihuana medicinal en el Condado Miami-Dade. “Atendemos entre 100 y 115 clientes al día, los siete días de la semana”.

Al negocio le está yendo tan bien que Trulieve, la compañía de Tallahassee que opera el dispensario de Ramos y otros 13 en el estado, la semana pasada celebró una feria de empleos para tratar de cubrir 100 puestos.

Un indicio aun más evidente del florecimiento de la industria es que en enero, la firma de Nueva York iAnthus Capital Holdings compró la compañía de marihuana medicinal GrowHealthy, con sede en Lake Wales, por $47.5 millones, aunque GrowHealthy todavía no ha ganado un solo centavo en la venta de marihuana.

Muchos de los analistas de la industria creen que hará falta otro gigantesco paso si las cortes de apelaciones confirman la decisión que el mes pasado tomó un juez del Condado Leon y determinó que la prohibición estatal del uso de la marihuana medicinal es inconstitucional. La Legislatura, al redactar la ley que implementa la enmienda constitucional que legaliza la marihuana medicinal, dijo que las única forma en que puede usarse es en aceites, tinturas, aerosoles y comestibles.

“La prohibición que impide fumar la marihuana es estúpida”, dijo Jonathan Leguizamon, de 28 años, y veterano del ejército que vive en Miami Lakes y usa regularmente la marihuana medicinal. “Para la mayoría de la gente, fumarla es la forma más familiar. No se sienten a gusto con un aerosol o una píldora”, dijo.

Leguizamon usa la marihuana para que lo ayude a lidiar con el trastorno de estrés postraumático (PTSD) que padece desde una batalla que enfrentó cuando estaba destacado en un campamento militar cerca de Basra, en Irak y su unidad fue terriblemente atacada por las fuerzas insurgentes. “Pensé que me iban a matar en el ataque”, dijo.

Cuando tiempo más tarde Leguizamon llegó a la nueva asignación de su unidad en Colorado, los médicos del Ejército comenzaron a atenderlo por PTSD con medicamentos exóticos, ninguno de los cuales lo ayudaba. Por fin, un amigo le sugirió: “Estamos en Colorado, la marihuana medicinal aquí es legal. ¿Por qué no consigues una tarjeta y la pruebas? Pueden decir que estás enfermo y que es para ayudarte con el PTSD”.

Leguizamon, que en la secundaria se había destacado como deportista, no tenía experiencia con la marihuana. “Mis entrenadores de lucha y de fútbol siempre me dijeron que nos haría daño, nos debilitaría, y les hice caso”, dijo. Sin embargo, nada podría ser peor que los recuerdos y las pesadillas de la guerra, razonó, y la probó. El alivio fue instantáneo.

Leguizamon, sin embargo, se sentía atrapado en Colorado. Tanto él como su esposa querían regresar al sur de la Florida, donde crecieron, pero allí no se permitía el uso de la marihuana medicinal, de modo que volvió felizmente cuando la enmienda constitucional se aprobó, aunque las restricciones sobre fumarla y la falta de disponibilidad de la cepa particular de marihuana que usaba en Colorado lo desilusionaron.

De modo que empezó a suplir su marihuana medicinal con marihuana ilegal que compraba en la calle.

La prohibición de fumar marihuana es uno de los muchos obstáculos que la Legislatura o el Departamento de Salud mantienen para que prospere el negocio de la marihuana medicinal:

▪ No solo se les prohíbe a los usuarios cosecharla para consumo personal, sino que prácticamente cualquier compañía que no sea una firma gigante en el sector agrícola está excluida de una exigencia de una tarifa de solicitud de $60,000 no reembolsable.

▪ Dieciocho meses después de la enmienda, solo cinco compañías han sido autorizadas a abrir dispensarios, y solo hay 37 dispensarios funcionando en todo el estado, la mayoría en grandes ciudades en áreas costeras. Muchos de los dispensarios hacen entregas a larga distancia, como por ejemplo el de Trulieve, ubicado cerca del Aeropuerto Internacional de Miami lleva el cannabis hasta Key West, pero la entrega solo puede ser aceptada por el paciente, no un amigo ni un familiar.

▪  Encontrar a un médico que le apruebe a un paciente el uso de marihuana medicinal puede ser sumamente difícil, sobre todo lejos de las grandes áreas metropolitanas. Solo un médico que haya pasado y terminado un curso sobre la marihuana medicinal puede aprobar a un paciente. En un principio, el curso se demoraba ocho horas y costaba aproximadamente $1,000, y casi ninguno de los 46,000 médicos con licencia de la Florida lo pasó. Incluso, después de que el estado lo redujera a dos horas y a $250, la respuesta ha sido mínima.

La duración y el costo del curso resulta poco atractiva para los médicos, que no contemplan la marihuana medicinal como una parte importante de su práctica, dijo la osteópata de Miami Michelle Weiner, pero también hay otros factores que los descorazonan, principalmente el no conocer nada acerca de los diferentes usos médicos de la marihuana.

Weiner pasó el curso y en la actualidad tiene unos 750 pacientes que usan la droga. Especialista en administración de fármacos para tratar los dolores, Weiner se interesó en la marihuana cuando se dio cuenta del potencial que tenía como una alternativa ante los opiodes, que son estupendos para reducir el dolor, pero pueden ser adictivos y con frecuencia mortales.

“Esto no es un dolor de cabeza para mí”, dijo Weiner. “Y es el momento perfecto para que la marihuana medicinal esté disponible como analgésico, ya que el gobierno tiene en vigor restricciones muy severas sobre los opiodes. Si la gente con dolores crónicos no puede obtener Percocet, entonces van a buscarlo en la calle, donde quizás encuentre drogas como la heroína. ¿Qué es preferible, alguien que consuma heroína o que consuma marihuana?”

El laberinto de regulaciones, junto con las inevitables incertidumbres de una nueva industria que tiene que ver con una sustancia que hasta hace poco era completamente ilegal, ha hecho que el panorama médico de la marihuana sea un poco difícil.

En realidad, el dispensario Trulieve ubicado cerca del aeropuerto de Miami parece estar operando como un negocio normal y razonablemente eficiente, no un antro de drogadictos.

“Este es el error más grande que la gente tiene cuando viene por primera vez”, dijo Ramos, el gerente. Las edades de sus clientes oscilan entre los 18 y los 50 años, aunque durante la visita del Herald, se pudo ver un gran número de personas de edad media y hasta mayores.

Los clientes solo pueden entrar en la tienda a través de una puerta de seguridad, que luego los conduce a un pequeño vestíbulo con una recepcionista y un guardia de seguridad armado. Solo con una tarjeta estatal como paciente de marihuana medicinal puede el visitante ir a la habitación trasera donde se guarda la mercancía.

Solamente se admite la entrada de tres o cuatro pacientes a la vez. El personal de Trulieve, llamados “consultantes”, verifican los referidos médicos que incluyen la aprobación de suministros para 30, 45 o 70 días, junto a cualquier restricción que el médico haya señalado.

Algo que no ha cambiado es la euforia que produce la marihuana. Casi todo lo que se vende en los dispensarios contiene THC, el ingrediente que le da a la marihuana su potencia. “La marihuana es marihuana, no importa cómo uno la use”, dijo un paciente. “Sin duda alguna, se siente un poco de borrachera con la hierba”.

La mayor parte de los productos en Trulieve cuestan entre $35 y $115, aunque algunos de los más sofisticados, como un atomizador, pueden costar hasta $750. “Creo que el precio promedio ronda los $100 y $150”, dijo Ramos. Muchos de los clientes que van por primera vez a la tienda se decepcionan al saber que no pueden utilizar tarjetas de crédito, ya que la marihuana aún sigue siendo ilegal bajo las leyes federales, y los bancos no quieren verse envueltos en ningún problema. La tienda, sin embargo, tiene un cajero automático.

Lo que no tiene es formularios de seguros o recibos. Ningún seguro cubre la marihuana medicinal.

Por: http://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article212441829.html

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