¿Qué hay detrás del brote de sarampión en países de América Latina?

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Un brote de sarampión registrado entre el norte de Brasil y el sur de Venezuela amenaza a las tribus yanomami y yekuana.

Según un reporte de la Secretaría Especial de Salud Indígena de Brasil, en el mes de julio se registraron 67 casos de sarampión que afectaron a ambas comunidades originarias; 60 de los infectados eran provenientes de Venezuela. La mayoría de ellos eran yanomamis.

A finales del mes pasado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) divulgó un informe para dar cuenta de la situación e instar a la cooperación entre Estados para frenar la propagación del sarampión, una enfermedad que se consideraba erradicada en la región.

¿Cómo pasó?

El antropólogo Aimé Tillet, del Grupo de Estudios Antropológicos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), explica que la zona en la que se detectó el brote “hay una presencia importante de mineros con muchísima movilidad, desde hace unos diez años”, lo que puede ser una de las causas de su rápida propagación.

Pistas de aterrizaje, asentamientos de minería ilegal y campamentos donde hacen vida los ‘garimpeiros’ (mineros ilegales) están presentes en el área geográfica donde viven los yanomami, por lo que Tillet especula que “allí puede localizarse el foco de dispersión”. Además, es una zona selvática de difícil acceso y escasa presencia del Estado.

“Los yanomamis –agrega– también se mueven mucho. Se sabe que viajan con frecuencia a Boa Vista a buscar ayuda médica”. El informe de la OPS señala que “la migración de personas infectadas en las zonas mineras del estado Bolívar (sur de Venezuela)” ha contribuido a que esas enfermedades se propaguen en Brasil, Colombia y Ecuador.

Las dificultades

Esta semana, el director regional de salud del estado venezolano de Amazonas, Jesús Bernabé Yuriyuri, confirmó siete indígenas yanomami que habían contraído sarampión en el municipio Alto Orinoco, reportaron medios locales.

Las cifras sin publicar del Ministerio de Salud, citadas por la OPS, detallan que desde que fue detectado el primer caso de sarampión en Venezuela, en julio de 2017, hasta el 22 de junio de este año, se han confirmado 2.285 casos en todo el país, “de los cuales 1.558 ocurrieron en el 2018”, sin que se especifiquen cuántos de ellos afectaron a poblaciones indígenas. En Delta Amacuro, un estado venezolano fronterizo con Guyana, 33 indígenas warao fallecieron por el virus.

Aunque el Gobierno venezolano y la OPS activaron los protocolos para atender la situación sanitaria, Tillet considera que fue tardía. Pero un factor que pesa en la demora son las sanciones impuestas por EE.UU. a Venezuela, que han impedido la compra de medicamentos y vacunas.

En mayo de este año, el embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Samuel Moncada, denunció que el bloqueo financiero de Washington le habían imposibilitado al país suramericano pagar el plan de vacunación acordado con la OPS, que estaba enfocado en prevenir enfermedades como la hepatitis B, el paludismo, la malaria, polio IPV, polio oral bivalente, pentavalente, trivalente viral, sarampión, rubeola y toxoide tetánico diftérico.

“El bloqueo financiero le ha impedido a Venezuela realizar operaciones bancarias para adquirir vacunas y medicamentos, a través del Fondo Rotatorio y Fondo Estratégico de la OPS, lo cual ha causado retrasos en los planes de vacunación en el país”, detalló por su parte la viceministra de Redes de Atención Ambulatoria de Salud de Venezuela, Indhriana Parada, ante la plenaria de la 71º Asamblea Mundial de la Salud, en Ginebra, Suiza, a finales de mayo pasado.

Situación regional

Esta semana, la organización Wataniba hizo pública una denuncia sobre el brote de sarampión del lado venezolano en las comunidades de Alto Ocamo–Parima, así como en la región de Ônkiola, en territorio brasilero.

En Venezuela, los poblados fronterizos más afectados son Tokori, Hokomawë I, Hokomawë II, Koaiampu I, Koaiampu II, Koaiampu III, Irotha y Oroshi, “todos de difícil acceso”, lo que complica no solo la atención a los pacientes sino el registro del total de los casos. La situación se agrava porque varias de esas comunidades son de contacto reciente, no han sido vacunadas y padecen males transmitidos por los mineros ilegales que se han asentado en la zona.

El más reciente boletín de la OPS coloca a Brasil como el país más afectado por los casos de sarampión provenientes de Venezuela, con 995 pacientes notificados: 611 en el estado de Amazonas y 384 en el estado de Roraima, de los cuales han sido confirmados 114, incluidas dos muertes.

En Colombia se registraron 23 casos de sarampión importados de Venezuela, mientras que en Ecuador hubo diez. La OPS reconoce que ha trabajado junto al Ministerio de Salud venezolano en la ejecución del “plan nacional de respuesta rápida”, con el objetivo de frenar el brote de esa enfermedad. Pero, de persistir en el lapso de 12 meses en un área determinada, la región latinoamericana podría perder su escaño como la primera del mundo en erradicar el virus.

¿Qué ha hecho Venezuela?

El informe de la OPS detalla que el país suramericano ha adquirido tres millones de dosis de la vacuna contra el sarampión con el fin de interrumpir su transmisión, especialmente en niños entre 6 meses y 14 años; y ha capacitado a más de 8.000 trabajadores de salud para atender el brote en 12 estados, incluidos 3.500 vacunadores.

“Venezuela también está ejecutando un plan nacional para aumentar la cobertura de la vacunación en las comunidades indígenas, los municipios con cobertura baja y las zonas de acceso difícil”, refiere el texto, en el que se reconoce que Caracas ha “redoblado sus esfuerzos para mejorar el acceso a los servicios, especialmente en el primer nivel de atención” sanitaria. No obstante, el país también enfrenta una gran dificultad: según cálculos de la Federación Médica Venezolana, unos 22.000 médicos han emigrado, lo que deja a la nación sin un tercio de los 66.138 galenos que había en 2014.

La organización también ha prestado ayuda técnica a los países vecinos de Venezuela para evitar la propagación de las enfermedades en la zona fronteriza: en Brasil, por ejemplo, se han suministrado más de 45.262 vacunas del programa nacional de inmunización; 18.439 de ellas a migrantes venezolanos. En Colombia, han ayudado a robustecer las unidades de atención inmediata y vacunación contra el sarampión en la entrada de Cúcuta, en el Norte de Santander.

Pese al panorama adverso, la OPS consideran que Venezuela aún cuenta con una “capacidad significativa” para dar respuesta a su problemática actual, pero ha recomendado tomar medidas para frenar la fuga de médicos en el corto plazo y robustecer el sistema de atención integral a las enfermedades prioritarias.

Por: RT — https://actualidad.rt.com/actualidad/282251-brote-enfermedades-pone-peligro-indigenas

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