Trump jamás habría sido presidente sin la ayuda de Omarosa

Por Arick Wierson

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Nota del editor: Arick Wierson es productor de televisión ganador del Emmy y fue asesor de medios en jefe de Michael Bloomberg en la alcaldía de Nueva York. Actualmente asesora a políticos y empresas en Estados Unidos, África y Latinoamérica. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Omarosa Manigault Newman, a menudo conocida solo con su nombre de pila, no necesita presentación. La exasesora de la Casa Blanca, con una lengua afilada y un gusto por los conflictos siempre ha sido formidable… incluso desde que pulió su imagen durante la temporada inaugural del programa The Apprentice, de la cadena estadounidense NBC, en 2004.

Ahora, con un nuevo y revelador libro sobre su participación en la campaña de Donald Trump y en la Casa Blanca, la archivillana de los programas de telerrealidad ha cautivado nuevamente al público con su revelación metódica de una serie grabaciones secretas de conversaciones con los miembros del equipo de la presidencia de Donald Trump; estas grabaciones podrían haber provocado que la Casa Blanca implementara políticas más estrictas para las llamadas telefónicas en el Ala Oeste.

Pero lo particularmente interesante del pavoneo más reciente de Omarosa ante los mediosestadounidenses, esta vez en calidad de mujer que tiene información sobre Donald Trump, es su intervención crucial para llevar a Trump a la Casa Blanca.

Muchas personas subestiman la importancia de la primera temporada de The Apprentice en la rehabilitación de la imagen de Trump y la importancia de Omarosa para que el programa fuera un éxito. Sin ella, The Apprentice no habría conseguido los índices de audiencia necesarios para que fuera uno de los ejes de la programación de NBC durante casi década y media y Trump tal vez no sería presidente.

Cuando The Apprentice se estrenó, en 2004, fue una maniobra audaz de la NBC, que apostó a que un programa de telerrealidad pudiera competir en igualdad de condiciones con el titán televisivo del momento: CSI: Crime Scene Investigation, de la CBS.

En ese entonces, la sociedad neoyorquina veía a Trump como una gloria del ayer. Era una celebridad de segunda; era más famoso por sus matrimonios turbulentos, sus negocios impredecibles y su gusto por acaparar los titulares de los periódicos sensacionalistas de Nueva York. Su principal negocio se centró en ceder los derechos de la marca Trump a edificios y otros proyectos comerciales para salvar lo que pudiera de su famoso apellido.

Sin embargo, The Apprentice resultó ser un éxito en la temporada televisiva 2003-2004 y se volvió el programa más exitoso de la programación imperdible del martes por la noche.

La primera temporada del programa, producido por Mark Burnett, en el que se presentaron 16 concursantes que buscaban un empleo codiciado en la organización Trump, terminó en el séptimo lugar de los índices de audiencia de televisión. El final de temporada, en el que los finalistas se enfrentaron en un duelo en vivo en una sala de consejo, derrotó a CSI y se llevó el primer lugar de los índices de audiencia de esa semana, con más de 28.1 millones de espectadores.

Sin el éxito de la primera temporada, no habría habido una segunda ni casi una docena más, así como programas derivados que llevaron a Trump a los hogares de los estadounidenses cada semana, con lo que creció su reputación de empresario, negociador y líder diestro.

Lo que muchos olvidan es que la intervención de Trump en la primera temporada de The Apprentice fue un tanto limitada. Explicaba el reto de la semana a los concursantes y luego evaluaba su desempeño en uno de sus infames duelos en la sala de consejo. Pero lo más importante de cada episodio era el drama y las interacciones sociales de los concursantes. Omarosa se robó el programa en esa importantísima primera temporada.

Era famosa porque era la concursante que constantemente creaba conflictos y era notoriamente difícil trabajar con ella. Otra de las concursantes, Ereka Vetrini, dijo que “Omarosa tiene un gran conflicto con el poder… Con Omarosa, las cosas se hacen como ella dice o no se hacen”.

Pese a que Trump la despidió en la semana nueve de las 14 que duró el programa, los productores se dieron cuenta rápidamente que The Apprentice sin Omarosa no tendría el mismo grado de tensión y drama que había cautivado al público en los primeros nueve episodios… razón por la que la llevaron de vuelta para que asistiera a uno de los finalistas, Kwame Jackson, en el episodio final de la temporada.

Por cierto, fue Jackson, el otro concursante afroestadounidense de la primera temporada de The Apprentice, quien volvió a encontrar su nombre en los titulares de esta semana porque Omarosa afirmó que había una cinta en la que Trump se refirió a Jackson con la palabra con “n” en algún momento de las grabaciones.

Le pregunté a Jackson qué pensaba de que su antigua compañera, Omarosa, sacara a relucir su nombre en medio de su reveladora gira publicitaria y contestó: “No voy a caer en ese juego. El país tiene cosas más importantes de qué preocuparse. Traté de advertirle a Estados Unidos (mucho antes de que lo eligieran) sobre los peligros que Donald Trump representaba, tanto en casa como en todo el mundo. Hasta ahora se están dando cuenta de la clase de líder que tenemos en la Casa Blanca”.

El peso de Omarosa y sus grabaciones dependerá de lo que contengan. Si contienen información comprometedora, podrían poner en peligro la presidencia y Omarosa tendría la inusual distinción de ser la persona que estuvo presente cuando Trump empezó su ascenso a la presidencia y la persona más importante cuando la presidencia cayó en picada.

Por ahora, todo lo que tiene que hacer es darle a la prensa algunas grabaciones secretas de cuando trabajaba cerca de Trump para conservar su presencia en el ciclo noticioso diario.

Para quienes trabajamos en los medios y estamos viendo este asunto desde la distancia, la ironía de que llegue una aprendiz despechada a destronar a Trump, su antiguo mentor, es demasiado buena para ignorarla.

Fuente: https://expansion.mx/opinion/2018/09/13/opinion-trump-jamas-habria-sido-presidente-de-eu-sin-la-ayuda-de-omarosa

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