WASHINGTON — Con la previsión de momentos de gran dramatismo, el Senado de Estados Unidos se apresta a escuchar el jueves en una audiencia al postulado a la Corte Suprema Brett Kavanaugh y a la profesora de psicología Christine Blasey Ford, quien lo acusa de intentar violarla cuando ambos eran adolescentes.

Es mucho lo que está en juego para los partidos y para el país. Los republicanos quieren confirmar a Kavanaugh antes de las elecciones de noviembre, cuando los demócratas podrían obtener el control del Senado y el nombramiento de otro postulante sería aún más difícil. El ascenso de Kavanaugh a la corte significaría una mayoría derechista para muchos años.

Sin embargo, los republicanos corren el riesgo de ser rechazados por los votantes en noviembre si no muestran pleno respeto por las mujeres y sus denuncias.

El postulado por el presidente Donald Trump y Ford serán los únicos testigos ante la Comisión de Asuntos Judiciales _integrada por 11 republicanos, todos hombres, y 10 demócratas_ en una audiencia que podría determinar si se puede salvar su postulación y consagrar una mayoría de derecha en el máximo tribunal del país.

Los republicanos han calificado las denuncias de Ford de calumniosas y de formar parte de una conjura demócrata para hundir la postulación de Kavanaugh, pero al surgir denuncias de otras dos mujeres, algunos senadores republicanos han reconocido que mucho dependerá de lo que diga el postulado. El mismo Trump, que postuló a Kavanaugh y lo defiende tenazmente, dijo el miércoles que estaba “dispuesto a cambiar de opinión”.

“Quiero mirar, quiero ver”, dijo en conferencia de prensa en Nueva York.

Kavanaugh ha rechazado todas las denuncias y que no conocía a la acusadora más reciente, cuyas acusaciones calificó de “ridículas y provenientes de la Dimensión Desconocida”.

El país tendrá la primera oportunidad de escuchar a Ford, de 51 años y de ver algo más que la foto borrosa que ha aparecido en la televisión en los 10 días desde que hizo su denuncia. En declaraciones publicadas antes de la audiencia, dijo que comparecía porque lo consideraba un deber, se sentía “aterrada” y ha recibido insultos viles e incluso amenazas de muerte.

“No es mi responsabilidad determinar si el señor Kavanaugh merece integrar la Corte Suprema”, dirá a los senadores. “Mi responsabilidad es decir la verdad”.

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