Amanda Cox, una maestra en Beaumont, Texas, se estaba quedando sin lápices, así que les pidió a sus estudiantes que sacaran cualquiera de sus lápices y los pusieran en sus escritorios.

Fue entonces cuando un estudiante se ofreció y le dio unos lápices que tenía extra. La profesora los agarró y al afilarlos se dio cuenta de que la madre de aquel niño se había tomado el tiempo para escribirle a su hijo mensajes de apoyo en todos y cada uno de esos lápices.

La profesora se quedó realmente conmocionada. Algo tan simple le derritió el corazón.

Decidió hacerles una foto y compartirlo, escribiendo esto:

“Hoy me quedé sin lápices, así que les pedí a todos mis alumnos que sacaran los que tuvieran en sus escritorios. Un estudiante me preguntó si podía usar los lápices que su mamá le dio para la escuela. Por supuesto, le dije que sí. Luego me dijo: ‘Bueno, supongo que te daré unos cuantos para que mis compañeros también puedan usarlos’. Tomé los lápices que me entregó y cuando los estaba afilando, noté que tenían algo escrito en ellos. Entonces me di cuenta de que la madre de mi estudiante se tomó el tiempo de escribir en sus lápices. Le pregunté si le importaría enseñarme el resto. Esto es lo que decían:

– Eres muy talentoso.
– Este será un gran año.
– Eres creativo.
– Eres fenomenal.
– Nunca te rindas.
– Puedes hacerlo.
– Eres un genio de las matemáticas.
– Eres inteligente.
– Orgullosa de ti todos los días.
– Te amo.
– Tienes una mente brillante.
– Eres maravilloso.
– Eres un solucionador de problemas.
– Sigue tus sueños.
– Eres perfecto.
– Estoy orgullosa de ti.
– Cambiarás el mundo.
– Eres fabuloso.
– Eres el mejor.
– Eres importante.

Esto probablemente le tomó a su madre unos minutos hacerlo, pero alegró el día de todos en la escuela. El niño en ningún momento se avergonzó de que su madre escribiera en sus lápices. Gracias a su ella, se sentía bien y quería que sus compañeros y amigos lo hicieran al leer esos mensajes tan positivos.

Como reflexiona la profesora en su post, esas son las cosas que debemos recordarles a los niños, tanto los padres como los maestros. Imagine la mirada en la cara de un niño cuando se les recuerda que son importantes, talentosos, amados, y mucho más.

Ayúdeles a saber que alguien cree en ellos y está orgulloso de ellos en todo lo que hacen. Incluso si piensas que es cursi o no tienes suficiente tiempo o que tendrás poco impacto, recuerda que puedes ser el único que les diga y recuérdales estas cosas y CADA niño necesita saber su valor.

Por eso enseño

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