BERLÍN — El gobierno de Austria anunció el miércoles que no firmará un acuerdo global para promover la migración segura y ordenada, citando preocupaciones sobre su soberanía nacional.

El canciller conservador Sebastian Kurz asumió el cargo el pasado diciembre en coalición con el Partido de la Libertad, una formación nacionalista y anti-inmigración. Austria ostenta la presidencia rotatoria de la Unión Europea, y Kurz ha hecho de la reducción de la inmigración irregular una prioridad.

El Pacto Global para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que no es legalmente vinculante, se ultimó bajo el auspicio de la ONU en julio. Está previsto que sea aprobado formalmente en una reunión en Marrakech, Marruecos, el 11 y 12 de diciembre. Hungría también rechazó el pacto.

Según la agencia Austria Press, Kurz y el vicecanciller Heinz-Christian Strache dijeron que Austria no firmará el documento ni enviará a un representante oficial a Marrakech. Citaron, entre otras cosas, temores de una posible disolución de la distinción entre inmigración legal e ilegal.

“Hay algunos elementos del acuerdo con los que no coincidimos y sobre los cuales tememos por nuestra soberanía nacional”, dijo Kurz en declaraciones transmitidas por la Austria Press Agency.

“La migración no es y no puede ser un derecho humano”, añadió Strache, líder del Partido de la Libertad. “No puede ser que alguien crea que tenga el derecho a la migración simplemente por el clima o por la pobreza”.

En septiembre de 2016, las 193 naciones miembro de la ONU, incluyendo Estados Unidos _ presidido entonces por Barack Obama _, adoptaron una declaración según la cual ningún país puede gestionar la migración internacional por su cuenta y acordaron iniciar un proceso que conduzca a la adopción del pacto global en 2018.

Pero en diciembre pasado, Estados Unidos, ahora bajo la presidencia de Donald Trump, dijo que ya no participaría en las negociaciones sobre el pacto porque varias de sus cláusulas “son incongruentes con las políticas migratorias y de refugiados”.

Ya en julio, Hungría había anunciado que se retiraba del proceso.

El ministro de Exteriores húngaro Peter Szijjarto declaró en ese entonces que el pacto era contrario a los intereses de su país porque, si bien tenía algunos aspectos positivos como el combate al tráfico humano, en general era inaceptable porque pintaba a la migración como algo positivo e imparable que debía ser respaldado.

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