En medio de la creciente indignación internacional por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamad bin Salman, podría enfrentar serios problemas en su país, según indican analistas políticos.

El príncipe de 33 años, que una vez se comprometió transformar su reino autocrático en un Estado moderno, recientemente fue designado para dirigir un comité ministerial encargado de reestructurar la Agencia de Inteligencia saudí, luego de que su subdirector fuera despedido en medio del escándalo por la muerte de Khashoggi.

A pesar del nuevo cargo y de otros amplios poderes en defensa y en la economía de Arabia Saudita, su posición en el reino ya no es tan sólida, entienden algunos expertos.

¿Escenario de un golpe?

Michael Maloof, exasesor de Política de Seguridad en el Pentágono, considera que el joven príncipe se ha hecho más enemigos que amigos entre los miembros de la familia real saudí y que “ha molestado a su liderazgo“. De acuerdo con el analista, hay una rebelión creciente contra Mohamad bin Salman en la Casa de Saúd.

“Ya se han puesto en marcha los procesos para intentar reemplazar a Mohamad bin Salman por alguien más compatible con Occidente”, enfatizó el experto.

Consultado sobre si es concebible el escenario de un golpe, Maloof señaló que es “solo una cuestión de tiempo”, dado que el príncipe heredero ha alejado a demasiados miembros de la corte.

Los que están conspirando contra Mohamad bin Salman esperan que EE.UU. y Occidente “apoyen a alguien que lo lleve a cabo”, recalcó el exfuncionario del Pentágono, agregando que es “prematuro” decir con certeza que esto va a suceder.

Estos comentarios se producen después de los informes de que Ahmed bin Abdulaziz, un hermano menor del rey Salmán bin Abdulaziz, regresó a Arabia Saudita desde el exilio. Según reportes, el príncipe viajó al reino con algunas garantías de las agencias de seguridad de EE.UU. y el Reino Unido.

“¿Por qué el hermano del rey saldría del exilio y regresaría al reino si no tuviera la sensación de contar con algún tipo de apoyo?”, se preguntó Maloof.

“Tiene que irse”

En EE.UU. ya fueron realizados llamamientos para expulsar a Mohamad bin Salman del poder. El senador estadounidense Lindsey Graham, uno de los defensores más firmes de Arabia Saudita en el Congreso, calificó a mediados de octubre al príncipe de “tóxico” y aseveró que “tiene que irse”.

“Él asesinó a este tipo en un consulado en Turquía y espera que lo ignore. Me siento usado y maltratado”, afirmó Graham, aliado cercano del presidente Donald Trump, y agregó que Mohamad “nunca podrá ser un líder mundial“.

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