Protección histórica: una ley para el alta mar

Por ABC

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Hasta el próximo martes y tras una década de debates, los representantes gubernamentales en las Naciones Unidas han logrado sentarse por primera vez para establecer un mecanismo global para la protección integral de los océanos. Esta Conferencia Intergubernamental (CIG), que se está celebrando en Nueva York, será la primera de una serie de cuatro sesiones de negociación. Se espera lograr en 2020 el primer tratado jurídicamente vinculante para proteger la biodiversidad marina en alta mar, las áreas que están más allá de la jurisdicción de cualquier país.

«Nos estamos embarcando en una negociación que podrá brindar protección real a dos tercios del océano, o lo que es lo mismo, casi la mitad de nuestro planeta. Los líderes mundiales tienen una oportunidad única en sus manos para tomar medidas efectivas de conservación y uso sostenible de la biodiversidad en el alta mar. Tenemos un océano, un planeta y podemos cambiar su historia a un rumbo positivo con este nuevo Tratado»,explica a ABC Natural Mariamalia Rodríguez, especialista de asuntos Latinoamericanos del High Seas Alliance, que reconoce que «se están produciendo intervenciones muy positivas de la mayoría de los estados, de las ONG y de todos los actores que estamos aquí implicados».

Sin gobierno

Situada a más de 200 millas marinas (370 kilómetros) de las costas de un país, el alta mar (las aguas internacionales) se comparten globalmente. Pertenecientes a todos pero gobernadas por nadie, carecen de legislación que salvaguarde su biodiversidad ni su papel vital en la prestación de servicios, como la generación de oxígeno y la regulación del clima.

«El nuevo Tratado que se negocia tiene como base cuatro elementos fundamentales que fueron identificados en el año 2011 como vacíos legales en las áreas fuera de las jurisdicciones nacionales, conocidos también como “el paquete”. Estos son el acceso a recursos genéticos marinos y distribución de beneficios; las herramientas de gestión espacial marina, incluyendo las áreas marinas protegidas; una evaluación de impacto ambiental y la construcción de capacidades y transferencia de tecnología», comenta esta especialista del High Seas Alliance, que agrupa a 29 0NG, además de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Considerados en algún momento lugares carentes de vida, hoy se estima que pueden ser cerca de dos millones la cantidad de especies no identificadas que viven bajo el océano. Los montes submarinos acogen criaturas que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra, los respiraderos hidrotermales albergan algunos de los organismos más antiguos del planeta y cientos de especies y ecosistemas son medios de subsistencia para el hombre. Una vasta área con funciones vitales para la vida en la Tierra, que se encuentra más allá de la jurisdicción de cualquier país y, por supuesto, más allá de la capacidad de cualquier gobierno para protegerla en solitario.

Serios problemas

El listado de amenazas sobre esta inmensa pero frágil biodiversidad no es corto. «La sobrepesca y la pesca ilegal, la contaminación, la destrucción de hábitats, el aumento en la intensidad del tráfico marítimo, la acidificación, el calentamiento y la desoxigenación, aunado a los impactos del cambio climático y a una débil y fragmentada gobernanza, pesan sobre los ecosistemas marinos y sus especies», insiste Mariamalia Rodríguez, para quien de todos los puntos que se está tratando en esta reunión de dos semanas, el que podría tener mayor impacto es la apertura de un camino para desarrollar reservas y áreas marinas protegidas (AMP). «Las áreas marinas protegidas son una herramienta esencial para la conservación de la biodiversidad, pues ayudan a contrarrestar los efectos de la sobrepesca, garantizan la protección de hábitats y especies y aumentan la resiliencia al cambio climático», declara Rodríguez.

Un tratado clave en un panorama donde se reconoce que a pesar de que el 30% de los océanos del mundo necesitan protección, tan solo lo está un uno por ciento. Porcentajes que podrían cambiar de manera drástica tras las conclusiones y los acuerdos que se alcancen en estos días y en las futuras reuniones que están por venir. Algo que tiene claro la especialista del High Seas Alliance: «Estamos seguros de que la comunidad internacional y los líderes en Naciones Unidas aprovecharán esta oportunidad histórica para garantizar la sostenibilidad de nuestro océano, que se traduce a su vez en nuestro propio bienestar».

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