ROMA — Italia envió el domingo un avión a Bolivia para recoger a un militante comunista prófugo, quien fue capturado casi tres décadas después de una condena por asesinato. El arresto allanó el camino para el final de una larga lucha de las autoridades italianas para llevarlo ante la justicia.

La policía de Bolivia detuvo a Cesare Battisti, de 64 años, durante la madrugada en Santa Cruz de La Sierra, dijo la policía italiana. Battisti vivió en Brasil durante años, pero el presidente saliente firmó el mes pasado un decreto ordenando su extradición, lo que habría provocado el último intento del militante para evitar cumplir su pena.

La policía italiana publicó un video en el que se veía a Battisti horas antes de su captura, donde se veía al parecer inconsciente de que estaba bajo vigilancia mientras caminaba casualmente por la calle, con vaqueros, una camiseta azul y gafas de sol. Una imagen posterior mostraba la foto de la ficha de Battisti con el sello de la policía boliviana.

El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, dijo que un avión del gobierno estaba volando a Bolivia, donde se espera que llegue el domingo por la tarde. El ministerio de Exteriores se comprometió a extraditar a Battisti “lo antes posible” y el ministro del Interior, Matteo Salvini, apuntó que “terminará sus días en prisión” tan pronto como pise territorio italiano.

Battisti huyó de un penal italiano en 1981 mientras estaba a la espera de ser juzgado por cuatro cargos de asesinato que supuestamente cometió cuando formada parte de los Proletarios Armados por el Comunismo. Fue condenado en ausencia en 1990. Fue condenado en ausencia en 1990, y se enfrenta a cadena perpetua por la muerte de dos policías, un joyero y un carnicero. Aunque reconoció su pertenencia al grupo, negó haber cometido asesinato alguno y ha dicho que él es solo un refugiado político.

Battisti vivió en Francia y en México antes de huir a Brasil para evitar su extradición. Fue arrestado en Río de Janeiro en 2007 y el gobierno italiano solicitó entonces su entrega, pero el entonces presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva le concedió asilo en 2010.

Al final Battisti salió de la cárcel, pero volvió a ser arrestado en 2017 tras ser descubierto tratando de cruzar la frontera con Bolivia con el equivalente a unos 7.500 dólares en efectivo no declarado. Volvió a quedar en libertad unos días después.

Como resultado de ese incidente, el juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil Luiz Fux dijo en diciembre que Interpol había emitido una nueva orden para la detención de Battisti por presunta evasión fiscal y lavado de dinero, lo que le llevó a emitir una orden de arresto en el país. En base a eso, el presidente saliente, Michel Temer, firmó el decreto que ordenó su extradición.

Salvini elogió la labor de la policía de Bolivia y del nuevo gobierno de Brasil por dar seguimiento al caso, y calificó a Battisti de “delincuente que no merece vivir cómodamente en la playa sino terminar sus días en prisión”.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro se congratuló de la captura en Bolivia de Battisti y de que se enfrentará a la justicia, lo que indicó que la extradición de Battisti a Italia es cada vez más inminente.

Bolsonaro también utilizó un tuit el domingo para denunciar las políticas del expresidente Lula, por haberle concedió asilo político a Battisti en 2010.

Bolsonaro tuiteó: “Finalmente, habrá justicia para el asesino italiano y socio de ideas de uno de los gobiernos más corruptos de la historia”, una referencia al Partido de los Trabajadores de Lula.


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